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Hace unas semanas el Washington Post publicó esta imagen del “Proyecto Panama”:

Se trata de un almacén con cientos de miles de libros esperando su turno para ser escaneados y destrozados en el proceso. Es parte de un programa interno de Anthropic para entrenar a su IA y el resultado de decenas de millones de dólares en compras para digitalizar todas esas obras sin permiso de sus autores.
No son los únicos que “toman prestado” contenido con derechos de autor para entrenar sus inteligencias artificiales y la Unión Europea tiene algo claro: que dejen de robar contenido protegido y licencien adecuadamente las obras para entrenar a la IA.
Y las empresas de IA se defienden diciendo que si es que nadie va a pensar en las empresas pequeñas.
Es curioso cómo la industria del entretenimiento y la regulación de los países se dieron la mano a comienzos de los dosmiles con aquellos anuncios de “no robarías un bolso. No robarías un coche. No robes una película”. Pintaban el copiar un CD o bajar una peli como si te estuvieras colando en los sistemas del Pentágono.
Años después, esa misma industria hace oídos sordos ante lo que están haciendo las grandes tecnológicas para entrenar a la IA. En el documento del Washington Post se expone que otras como Meta, Google y OpenAI también habían participado en la carrera para obtener datos de forma masiva para sus modelos.
Hay ejemplos a patadas, como los 81,7 TB de libros con copyright que ha descargado Meta o que OpenAI usara animación de todos los estudios para entrenar a su IA (ganándose reproches por parte de Ghigli y de más estudios japoneses y quejándose de que Deepseek le haya saqueado ChatGPT).
Visto el contexto, toca decir que el parlamento Europeo se ha cansado de esto y ha hecho una de las cosas que mejor se le dan: legislar. En este caso, tiene todo el sentido que Europa tome esta medida, y el organismo emitió un informe no vinculante que insta a la Comisión Europea a elaborar normas que elijan unos mínimos a estas empresas de IA.
Básicamente, si usan contenido protegido para sus entrenamientos, deben licenciarlo y, además, compensar a los autores. Con el título “Proteger el trabajo creativo con derechos de autor en la era de la IA”, el Parlamento Europeo exige una serie de medidas al margen de licenciar las obras. Son las siguientes:
El motivo que argumentan los eurodiputados es que “la IA generativa no debe operar fuera del estado de derecho. Si las obras protegidas por derechos de autor se utilizan para entrenar sistemas de inteligencia artificial, los creadores tienen derecho a transparencia, seguridad jurídica y a una compensación justa”.
Desde la Agrupación Europea de Sociedades de Autores y Compositores, o GESAC, se apunta en la misma dirección. En declaraciones a Euronews, Adriana Moscoso del Prado, gerente general de GESAC; asegura que “esta votación se suma al creciente reconocimiento a nivel de la UE de lo que está en juego. La innovación, la equidad y la soberanía cultural deben ir de la mano”.
Desde la CCIA, la Asociación de la Industria de Computación y Comunicaciones, se apuntó que esto no es una medida para proteger a los artistas, sino “un impuesto de cumplimiento”. Es decir, algo que deben cumplir sí o sí y que va en contra del progreso. El grupo argumentó que una medida así iría no en contra de las grandes empresas, sino de las pequeñas.
Aseguran que muchas tendrán dificultades para negociar los acuerdos complejos de licenciar obras con los principales editores, “frenando la competitividad digital de Europa en el escenario global” y afirmando que lo que tendrían que hacer es mejorar las leyes existentes en la Unión Europea, incluidas la Ley de IA y la Directiva sobre Derechos de Autor.
De todos modos, de momento no hay nada sobre la mesa. Como decimos, es un informe de propia iniciativa por parte del Parlamento y no es vinculante. La Comisión ahora puede estudiar si se ponen a ello o no, pero deja algo claro: la posición del parlamento de cara a cualquier medida futura en materia de IA por parte de la Comisión.
El problema es que la IA generativa ya ha saqueado millones de obras con derechos de autor sobre las que puede construir sus interacciones siguientes. El software tiene toneladas de información sobre la que pivotar y puede evolucionar en otros ámbitos, como el dejar de alucinar, por ejemplo.
Y es otro ejemplo más de las dos velocidades de este asunto: las tecnológicas dando los primeros pasos y los legisladores detrás viendo qué se puede hacer cuando el acto sobre el que se quiere legislar ya se realizó hace años.
Imágenes | Washington Post, Campaña antipiratería (editada)
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La noticia
Si la polémica es que la IA roba obras en su entrenamiento, la Unión Europea tiene la solución: que las licencien
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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Escrito por Redacción Terra FM
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