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En una guerra no es solo hacer y estar, sino también parecer. Ya hemos visto recientemente cómo Irán simulaba tener unos cazas aparcados para que Israel malgaste sus misiles, pero este truco de jugar al despiste es más viejo que la pólvora. De hecho, en la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos tenía hasta ‘Ghost Army’ que se dedicaba a estos menesteres. Precisamente en el marco de la segunda contienda bélica a escala planetaria se ubica esta curiosa historia de ocultación de infraestructuras, que corre a cargo de Finlandia.
Finlandia es un país nórdico ubicado en la península escandinava, el más al este de la tríada conformada por Noruega, Suecia y Finlandia. Eso le hace tener frontera con Rusia, solo que por aquel entonces era la URSS. Su situación en el mapa le hizo disputar tres guerras en tres posiciones distintas: la Guerra de Invierno donde fue atacada por los soviéticos, la Guerra de Continuación en la atacó la URSS aprovechando la Operación Barbarroja de los nazis y la Guerra de Laponia, en la que combatió contra Alemania tras firmar su armisticio con la URSS.
La foto que ilustra la portada de esta pieza y que puedes ver al completo inmediatamente después de este párrafo la tomó Osvald Hedenström y se conserva en el archivo fotográfico de las Fuerzas de Defensa de Finlandia, junto a la leyenda que escribió el fotógrafo:
«Los finlandeses han camuflado los 10 km desde la frontera en la carretera de Raatteen con caminos rurales, con abetos que parecen colgar en el aire, porque justo en la frontera hay una torre de observación erigida por los rusos. Suomussalmi, Kuivajärvi 1941.06.27»
Es decir, que la leyenda deja claros tres hechos: que había un camuflaje que cubría los 10 kilómetros de carretera desde la frontera, que incluía caminos rurales y la carretera principal y que la amenaza era una torre de observación soviética justo en la muga. ¿Cómo? Con abetos tendidos.
El ejército finlandés era notablemente inferior al soviético, así que sacaron ventaja del terreno, como explica el coronel Petteri Jouko, historiador militar de la Universidad de Defensa Nacional de Finlandia para Atlas Obscura: «Los finlandeses no tenían fondos para comprar grandes cantidades de camuflaje artificial, como redes, sí que usaban árboles, hojas y follaje para confundir al enemigo»
Porque Finlandia es también un país con una naturaleza exuberante: la densidad de sus bosques que ronda el 75% del territorio según la FAO, así que descubrir infraestructuras críticas para el movimiento de tropas y suministros como carreteras o vías de ferrocarril era pan comido para los soviéticos. Obviamente este recurso de calzadas camufladas solo era efectivo para la observación a ras de cielo, pero no para los aviones de reconocimiento.
Árboles tendidos para ocultar las infraestructuras críticas. Sa-Kuva
Esta técnica de camuflaje era técnicamente sencilla pero ardua. Los finlandeses talaban los pinos cercanos a las carreteras para después suspenderlos con cables de aceros que habían atado en otros árboles en los extremos, si bien también recurrían a los postes de madera.
El resultado, como puede verse justo encima, en otra fotografía del archivo finlandés, es que parecía que los árboles volaban sobre las carreteras, lo que a vista de torre pasaba como otro bosque frondoso más. En la actualidad no ha resistido ninguna de estas estructuras arbóreas, el paso del tiempo y el abandono de estas carreteras rurales las ha condenado a su desaparición.
Portada y fotografías | SA-kuva (archivo fotográfico de las Fuerzas de Defensa de Finlandia)
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La noticia
Para Finlandia, proteger sus carreteras en la segunda Guerra Mundial era esencial, así que se inventó los árboles voladores
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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Escrito por Redacción Terra FM
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