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Más de 30 años después Oliver Stone sigue obsesionado con Kennedy, pero aún no ha superado en ningún aspecto la obra maestra que hizo con Kevin Costner

today4 de abril de 2025

Más de 30 años después Oliver Stone sigue obsesionado con Kennedy, pero aún no ha superado en ningún aspecto la obra maestra que hizo con Kevin Costner
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Más de 30 años después Oliver Stone sigue obsesionado con Kennedy, pero aún no ha superado en ningún aspecto la obra maestra que hizo con Kevin Costner

Más de 30 años después Oliver Stone sigue obsesionado con Kennedy, pero aún no ha superado en ningún aspecto la obra maestra que hizo con Kevin Costner

Con ánimo de seguir alimentando el ansia del sector más radical de su electorado, el presidente Donald Trump tomó la decisión de liberar decenas de miles de páginas de documentos clasificados relacionados con el asesinato de John F. Kennedy. La idea era destapar la verdad sobre uno de los magnicidios más impactantes de la historia, cuyas circunstancias siempre han estado tintadas por la sospecha y ciertas incongruencias que llevaban a pensar en que hubo más responsables aparte del tirador solitario que le abatió, Lee Harvey Oswald.

Con los documentos compartidos, parecía que se abría la oportunidad de descubrir algo que llevaba tiempo sospechándose. ¿El resultado? Que no hay nada nuevo. Nada en estas páginas desvela nuevos indicios o la involucración de agencias de inteligencia como parte de una conspiración, sólo una serie de números de la seguridad social que han sido desvelados al conocimiento público. Aun así, Oliver Stone ha decidido emerger de las sombras para ir al Congreso a testificar sobre el contenido de estos papeles.

El director en los últimos tiempos está siendo más comentado por su “activismo” político que por la actividad cinematográfica. Y cuando ha regresado no ha desaprovechado para regresar a la raíz de su imponente ‘J.F.K.: Caso abierto’, con una retrospectiva titulada ‘JFK: Caso revisado’ que se suma a su última serie de documentales políticos. Entre loas a Putin y a Lula, Stone sigue plasmando una obsesión con el asesinato, pero también con las pérfidas artes del poder político.

Suena a destino un poco triste para un cineasta que ha significado tanto para muchos, pero probablemente no había otro destino posible para alguien que ha ido convirtiendo la obsesión en la fuente de su éxito. En pleno apogeo como cineasta le pudimos ver interrogar al poder en todas sus facciones, desde el económico en ‘Wall Street’ hasta la comunicación de masas en ‘Asesinos natos’, pero lo político siempre estuvo especialmente en su mente. Con ‘Nixon’ y ‘W.’ quiso examinar a dos de los presidentes republicanos más prominentes de la era contemporánea, y su último largometraje de ficción lo centró en ‘Snowden’, un mártir que se enfrentó a los servicios de inteligencia para revelar secretos que debían ser compartidos.

Un pasado traumático convertido en cine mayúsculo

Los resultados han sido inestables, yendo desde lo fascinante a lo desastroso, lo que ha facilitado más su ostracismo que el hecho de cuestionar al poder (Adam McKay ahora disfruta de éxito en su parcela, incluso siendo un cineasta y analista político mucho menos interesante). Uno podría preguntarse por qué no deja de volcar su atención a un agujero negro y vuelve a contarnos historias especiales como sólo él sabe, pero la realidad es que su talento en indisociable de su obsesión. Sus premios y éxitos han ido de la mano de esta fijación.

Stone, como muchos otros veteranos que lucharon en Vietnam, regresaron a Estados Unidos sintiéndose completamente engañados por su gobierno, además de asolados por pesadillas por lo que vieron o tuvieron que hacer. Luchando por causas que fueron una farsa durante décadas, el cinismo en torno a lo que representan las instituciones americanas se volvió una tónica para esa generación y también para el cine de los setenta. Stone encontró en esa corriente artística la manera de exorcizar sus demonios y tormentos.

Sus primeros trabajos como director fueron en un terror de escala baja, empezando con una ‘De infarto’ centrada en un hombre asolado por pesadillas extrañas y siguiendo con una ‘La mano’ donde el protagonista pierde su propia mano, que empieza a cometer crímenes por su cuenta. Empezando en lo abstracto, fue explorando el horror de manera más explícita con ‘Salvador’ donde señala la intervención militarista de su país con ánimo de establecer un gobierno conservador afín a colaborar con ellos. Todo esto le propulsa a hacer la perfecta comunión de su pasado con su arte en ‘Platoon’, creando el vistazo más visceral a la Guerra de Vietnam.

Jfk 1991 Oliver Stone

Aquella película desató un fenómeno inesperado en lo comercial, y convirtió a Stone en un cineasta aclamado al conseguir los Oscars de mejor director y mejor película. Aquí inició una trilogía centrada en diferentes exploraciones del conflicto y sus consecuencias, pero también asentó los cimientos sobre los que se erige su película más magistral y épica, que sigue siendo impresionante gracias a esas neuras que ahora le llevan a estar donde está. Al fin y al cabo, si Kennedy era el principal propulsor de la paz y de acabar con la presencia estadounidense en Vietnam, algo que le tocaba al director directamente, los agentes más interesados en mantener la hegemonía del imperio tenían motivos para eliminarle.

Hay muchas cosas que cuestionar en la historia real en la que se basa ‘J.F.K.: Caso abierto’, además de a la propia película por ser incitadora del peor pensamiento conspiranoico que tenemos que aguantar día a día en lugares como las redes sociales. Pero su grandeza cinematográfica está propulsada por la gasolina que son las obsesiones de Stone, no a pesar de ellas, alimentándose de una urgencia por conocer la verdad y de un cabreo monumental contra las fuerzas en la sombra de la política, que son justo pilares del mejor thriller político de los setenta.

El poderío de sus colaboradores, que incluyen a un Kevin Costner pletórico, un John Williams emocionante con la música como siempre y un Robert Richardson desatado en la fotografía, permite encauzar de la mejor manera posible esas pulsiones complejas y estridentes hacia un cine grande. Uno que desde entonces (ni tampoco antes) ha podido igualar.

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La noticia

Más de 30 años después Oliver Stone sigue obsesionado con Kennedy, pero aún no ha superado en ningún aspecto la obra maestra que hizo con Kevin Costner

fue publicada originalmente en

Espinof

por
Pedro Gallego

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Escrito por Redacción Terra FM

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