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Ciencia y Tecnologia

La Tierra encendió su gran motor geológico miles de millones de años antes de lo que calculamos. Lo sabemos por un cristal microscópico

today4 de marzo de 2026

La Tierra encendió su gran motor geológico miles de millones de años antes de lo que calculamos. Lo sabemos por un cristal microscópico
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La Tierra encendió su gran motor geológico miles de millones de años antes de lo que calculamos. Lo sabemos por un cristal microscópico

La Tierra encendió su gran motor geológico miles de millones de años antes de lo que calculamos. Lo sabemos por un cristal microscópico

Durante mucho tiempo los libros de texto nos han pintado la Tierra primitiva como una bola de magma infernal y estática, siendo una «tapa» de roca inerte donde la vida o el movimiento geológico complejo eran imposibles. En concreto, se pensaba que la tectónica de placas, el motor que da forma a los continentes y recicla los nutrientes de nuestro planeta, había tardado muchísimo más en arrancar. Sin embargo, estábamos equivocados.

Cómo lo hizo. La ciencia, en un reciente artículo, acaba de poner sobre la mesa la evidencia definitiva que apunta a que la Tierra comenzó a moverse mucho antes de lo que creíamos: hace al menos 3.300 millones de años, y muy probablemente, hace más de 4.000 millones. Y la clave no está en las montañas gigantescas que hay bajo nuestros pies, sino en unos pequeños fragmentos de cristal más pequeños que un grano de arena. 

Y es que si queremos viajar en el tiempo geológico, hay que ir a Jack Hills, en Australia Occidental, donde se encuentran los fragmentos de roca terrestre más antiguos que se conocen. Los protagonistas de esta historia son los cristales de circón, unos minerales extremadamente resistentes que actúan como auténticos discos duros geológicos. Lo interesante es que, al formarse, atrapan en su interior isótopos y diminutas cantidades de otros elementos que nos cuentan exactamente cómo era el entorno en el momento de su cristalización. 

Los resultados. Según los análisis detallados que recoge Nature, y apoyados en trabajos clave como los publicados en la prestigiosa revista PNAS, estos circones de tipo S esconden firmas geoquímicas inconfundibles. En concreto revelan que, en lugar de una corteza terrestre estática y muerta, ya existían procesos de subducción. Es decir, la corteza oceánica ya chocaba y se hundía bajo otras placas, fundiéndose de nuevo en el manto terrestre.

Una doble vida. Pero los investigadores no se han limitado a ver una era concreta, sino que han rastreado las proporciones de elementos traza como el uranio, el niobio o el escandio en diferentes circones de Australia, Groenlandia y Sudáfrica. Aquí observaron que durante el Eoarcaico, la Tierra no tenía un único comportamiento geológico. 

En su lugar, contaba con dos regímenes tectónicos. El primero de ellos, conocido como ‘tapa estancada’ con zonas de corteza dominadas por plumas de magma oceánico que simplemente empujaban hacia arriba. Por otro lado, tenía también la zona ‘tapa móvil’, que eran zonas activas donde ya se formaban arcos volcánicos y había subducción, muy similar a la tectónica de placas moderna, reciclando la corteza terrestre.

Pero hay más. Por si fuera poco, otros estudios publicados en Science y Geology han aportado aún más piezas al puzle, como son las fallas transformantes en el Cratón de Pilbara de Australia que muestran movimientos horizontales hace 3.000 millones de años, e incluso inclusiones de agua dulce en circones de hace más de 4.000 millones de años, lo que sugiere que ya existían continentes emergidos interactuando con la atmósfera y el ciclo del agua.

Lo cambia todo. Saber que la tectónica de placas arrancó tan temprano no es un mero capricho geológico, ya que la tectónica es el termostato de la Tierra: regula el ciclo del carbono, libera gases fundamentales a la atmósfera y crea los entornos necesarios para el caldo de cultivo químico.

De esta manera, si hace más de 4.000 millones de años nuestro planeta ya estaba reciclando su corteza, teniendo continentes primitivos y agua dulce, significa que las condiciones para que surgiera la vida se dieron muchísimo antes de lo que dictaban los libros de ciencia. Una vez más, la Tierra nos demuestra que, desde sus inicios más remotos, siempre ha sido un mundo vivo. 

Imágenes | Javier Miranda

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La noticia

La Tierra encendió su gran motor geológico miles de millones de años antes de lo que calculamos. Lo sabemos por un cristal microscópico

fue publicada originalmente en

Xataka

por
José A. Lizana

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Escrito por Redacción Terra FM

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