TERRA 95.5 FM Las Terrenas | República Dominicana
Tic tac. Si uno va a cualquier campo español y se queda muy quieto, muy en silencio; en seguida, empezará a escucharlo. Tic tac, tic tac. Es sutil, lo reconozco. Casi imperceptible si no se presta atención. Pero está ahí y nadie puede negarlo: una bomba de relojería en el seno de la agroindustria del país en forma de las 126.000 hectáreas de plantaciones de almendros que están a punto de entrar en producción.
Es la crónica de una crisis anunciada.
La almendra, el fruto de moda. En 2016, Javier López-Bellido, profesor de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de la Universidad de Castilla – La Mancha, me dijo que estaba preocupado porque «últimamente, no hay conversación con agricultores que no incluya la palabra ‘almendro'». Y había buenos motivos para ello; aunque todos se pueden resumir del mismo modo: una hectárea de almendros es el doble de rentable que una de naranjas.
Según los expertos, además, tenía en futuro maravilloso: «El mercado de la demanda de almendra va al alza en todo el mundo, por lo que todos los expertos coinciden en que, como mínimo, en el plazo de la próxima década, este fruto seco tendrá una gran salida en el mercado, sobre todo en el exterior», decía Doménec Nàcher de Asaja en El Mundo.
Sin embargo, López Bellido no lo tenía tan claro. Esa moda se iba a traducir en que muchos agricultores se iban a endeudar con la vista puesta en los precios altos de la almendra en grano y se iban a encontrar con un mercado saturado que los iba a ir asfixiando poco a poco.
Y eso, caso palabra por palabra, es lo que está pasando. Y han pasado 10 años. Hoy por hoy, España es el segundo productor mundial de almendra. De hecho, el almendro ya es el cultivo leñoso más extenso de España y solo en la última década ha crecido un 34%.
Además, como decía, ahora mismo hay 126.000 hectáreas de almendros que aún no han madurado lo suficiente. Pero lo harán.
El asunto es que esta película ya la hemos visto. Es literalmente el mismo mecanismo que ha provocado la crisis del limón: primero un efecto llamada por precios, luego una expansión sin control y, más tarde, la calma mientras esos árboles llegan a la edad de producción. Una calma que dura hasta que las almendras llegan a un mercado saturado y todo se hunde.
Sabemos lo que va a pasar, pero nadie tiene muy claro cómo frenarlo. Y ese es el gran drama del campo español. Uno de muchos, es verdad; pero uno especialmente sangrante: uno que se aprovechad e la desesperación de los agricultores y acaba dejándolos en banca rota.
Y de esos polvos, estos lodos.
Imagen | Mercedes Blanco
En Xataka | Cómo la «gallina de los limones de oro” se ha convertido en una trampa para el campo español
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La noticia
Hay una bomba de relojería en el campo español: 126.000 hectáreas de almendros están a punto de inundar un mercado que no las necesita
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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Escrito por Redacción Terra FM
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