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El poto, o Epipremnum aureum, es una de las plantas de interior más comunes por su resistencia, por lo fácil que es propagarla mediante esquejes y hojas con forma de corazón y por su capacidad para purificar el aire. Además, el hecho de que esta planta trepadora de origen tropical estuviera en las casas de nuestros padres y de nuestros abuelos, nos ayuda a conectar aunque sea de forma inconsciente con nuestro pasado más reciente.
Esta planta es muy fácil de cuidar, y de hecho, es una planta que casi es imposible de matar. Necesita mucha luz (siempre indirecta para evitar que se quemen sus hojas), y riego regular. Normalmente, es importante regarlo cuando veas que los dos o tres primeros centímetros del sustrato está seco, dejando pasar tres días desde que lo detectas. Normalmente, suele bastar con regarlo una vez a la semana, aunque todo dependerá de las condiciones de la estancia en la que vive tu poto.
Más allá de los cuidados habituales, hay una serie de trucos que harán que tu poto no solo sobreviva; prosperará y se convertirá en esa planta de la que todos hablarán. Porque al final, cuidar plantas no se trata de seguir reglas rígidas, sino de entender y satisfacer sus necesidades específicas con conocimiento y cariño.
El poto es una planta de origen tropical, y por tanto, para que crezca de forma espectacular y se mantenga lustrosa, necesita mantener una humedad ambiental elevada. Pero ojo, porque aunque necesita humedad, hay que evitar encharcamientos y excesos de agua en el sustrato para evitar que se pudran sus raíces.
Así que puedes pulverizar agua en sus hojas sin excederse para evitar la acumulación de humedad en las hojas, algo que podría favorecer la aparición de hongos. Además, puedes crear un microclima húmedo colocando la maceta sobre una bandeja con guijarros y agua. Pero ten en cuenta que el agua no debe tocar jamás el fondo de la maceta, ya que debe evaporarse lentamente creando humedad ambiente.
Ya hemos comentado al principio del artículo que el poto necesita luz abundante brillante, aunque siempre sin que el sol le dé de forma directa. Pero al margen de este dato, conocido por casi todo el mundo, es importante que rotes la maceta un cuarto de vuelta cada semana para que la planta reciba luz uniforme para que crezca de forma equilibrada. Así no solo crecerá del lado del que recibe más luz.
Además, si vives en una casa con poca luz natural, puedes hacerte con una luz LED de crecimiento. Colócala a un metro de distancia unas cuatro o seis horas al día para que haga efecto.
Existe un arte en la poda del potus que va mucho más allá de cortar lo que se ve feo. La poda no es solo estética; es medicina preventiva. Realiza una poda de las raíces y esquejes para eliminar las hojas muertas y las ramificaciones podridas de la planta cuando trasplantes la planta.
El momento perfecto para podar es al final del invierno o principios de primavera, cuando la planta está preparándose para su período de crecimiento más activo. Utiliza tijeras limpias y afiladas, preferiblemente desinfectadas con alcohol, para evitar transmitir enfermedades.
Aquí está el truco que marca la diferencia: no cortes solo las hojas amarillas obviamente dañadas. Busca también aquellas hojas que están perdiendo su color verde intenso o que se sienten menos firmes al tacto. Estas hojas están consumiendo energía que la planta podría destinar a producir follaje nuevo y saludable.
Cuando podes las raíces durante el trasplante (algo que deberías hacer cada 2-3 años), elimina no solo las raíces podridas de color marrón, sino también aquellas que están demasiado enredadas. Un sistema radicular ordenado es un sistema radicular eficiente.
Durante la temporada de crecimiento (primavera y verano), puedes alimentar tu planta con fertilizante líquido diluido cada 2-3 semanas. Pero aquí está el truco: diluye el fertilizante a la mitad de la concentración recomendada.
Un poto sobrealimentado produce hojas grandes pero débiles y pierde sus variegaciones. Además, el agua de cocción de verduras (siempre sin sal), es un fertilizante natural excelente ya que es rico en nutrientes.
Los potos son plantas trepadoras naturales, así que proporciónales un tutor de musgo húmedo o una rejilla y verás cómo las hojas se vuelven significativamente más grandes y vistosas. Las plantas que crecen hacia arriba desarrollan hojas mucho más espectaculares que las que cuelgan.
Fotografías | Cottonbro studio para Pexels, Teona Swift para Pexels, RDNE Stock project para Pexels
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La noticia
Cinco trucos (y no son los de siempre) para que tu poto crezca espectacular durante todo el año
fue publicada originalmente en
Decoesfera
por
Nacho Viñau Ena
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Escrito por Redacción Terra FM
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