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Durante años hemos hablado de la computación cuántica como una promesa de cálculo: máquinas capaces de abordar problemas que los ordenadores convencionales no pueden resolver, o no pueden resolver a una velocidad útil. Pero esa misma promesa también abre un frente de seguridad difícil de ignorar. Si algún día existen ordenadores cuánticos suficientemente potentes, parte del cifrado que sostiene nuestra vida digital podría quedar en una posición delicada. Por eso el caso de Origin Wukong resulta interesante: el relato que llega desde China no solo busca mostrar capacidad para calcular, también quiere presentarla como una pieza de defensa criptográfica.
Qué es Origin Wukong. El nombre puede llevar a imaginar una máquina concreta, pero el caso es algo más parecido a una plataforma de computación cuántica disponible en remoto. Según Global Times, Origin Wukong forma parte de una serie china de ordenadores cuánticos superconductores y está vinculada al entorno de Origin Quantum y de la investigación cuántica desarrollada en Anhui, en el este de China. El dato que le da dimensión no es solo técnico: la declaración recogida por el medio habla de más de 1 millón de tareas de computación cuántica completadas, más de 49 millones de visitas remotas procedentes de 192 países y regiones.
La nueva capa defensiva. Lo novedoso no está solo en el uso que ha acumulado Origin Wukong, sino en cómo se presenta ahora esa infraestructura. El medio afirma que la plataforma ha integrado un marco de criptografía poscuántica y que eso le permite ofrecer una doble capacidad, orientada tanto a computación como a seguridad. El propio texto habla de “medidas defensivas de seguridad”, de un modelo temprano de “lanza y escudo” y de un sistema de “ataque y defensa”.
Qué significa la criptografía poscuántica. No hablamos de una solución automática ni de una tecnología que convierta cualquier sistema en invulnerable. Según NIST, la criptografía poscuántica se basa en métodos de cifrado apoyados en problemas matemáticos difíciles de resolver tanto para ordenadores convencionales como para futuros ordenadores cuánticos. El matiz importa porque el riesgo no está en los equipos actuales de uso cotidiano, sino en una generación de procesadores cuánticos mucho más potentes que los disponibles hoy. Esa es la lógica que permite entender por qué Origin Wukong se presenta ahora también en clave defensiva.
Por qué importa ya. El problema no afecta solo a documentos militares o secretos de Estado. NIST recuerda que el cifrado protege desde correos electrónicos y historiales médicos hasta operaciones bancarias, comercio electrónico, fotos personales e información sensible de gobiernos y empresas. Además, hay una amenaza especialmente incómoda: la de capturar datos cifrados hoy para intentar descifrarlos en el futuro, cuando existan máquinas cuánticas más capaces. Por eso la transición no puede dejarse para el último momento: integrar nuevos algoritmos en productos y servicios puede llevar entre 10 y 20 años.
La cautela técnica. Todo esto no significa que la computación cuántica ya haya resuelto sus grandes obstáculos. NIST recuerda que el campo sigue en una fase temprana y que todavía hay retos importantes antes de construir ordenadores cuánticos suficientemente potentes como para romper el cifrado actual. IBM también subraya una de las barreras más conocidas: los cúbits son delicados, necesitan condiciones extremas de refrigeración y pueden perder estabilidad por decoherencia.
Imágenes | Centro de Investigación en Computación Cuántica de Anhui
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La noticia
China tiene una plataforma cuántica para calcular. Ahora quiere convertirla en un sistema de “ataque y defensa”
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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Escrito por Redacción Terra FM
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