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La tercera temporada de ‘Tell Me Lies‘ ha preferido cerrar el círculo como mejor sabe: haciendo saltar todo por los aires. El episodio final, que funciona también como despedida definitiva de la serie creada por Meaghan Oppenheimer, alterna entre 2009, en los últimos días en el ficticio Baird College, y 2015, durante la boda de Bree y Evan.
Y lo que empieza como un drama romántico universitario termina revelándose como algo mucho más incómodo: un estudio descarnado sobre el abuso emocional, la manipulación y las mentiras que se convierten en identidad. En el centro siempre estuvieron Lucy (Grace Van Patten) y Stephen (Jackson White), una relación marcada por la atracción y la destrucción mutua. El final no solo revela si la verdad sale a la luz, sino quién paga el precio cuando ocurre.
Este post está plagado de spoilers de ‘Tell Me Lies’, obviamente
En la línea temporal de 2009, los secretos empiezan a salir a la luz. Lucy intenta advertir sobre el peligro que representa Stephen, pero él logra desacreditarla con una frialdad devastadora. Aquí la manipulación no se ejerce a gritos, sino erosionando la percepción de la realidad. Oppenheimer lo resume así en sus declaraciones para la revista Time: «Ella actúa desde el corazón, incluso cuando está equivocada». Pero esa honestidad tendrá consecuencias brutales, y Lucy termina expulsada, viendo cómo el futuro que había imaginado se desvanece delante de sus ojos.
Por otro lado, Bree vive una de las escenas más crueles de la serie cuando su aventura con el profesor Oliver se niega públicamente. La desprotección llega incluso desde su madre. El golpe más duro queda condensado en su propia frase: «Te trajeron aquí para dejar claro que si yo decía la verdad, nadie me creería, ni siquiera mi propia madre». A partir de ahí, las decisiones de Bree dejan de ser ingenuas y comienzan a tomarse desde el cálculo y el resentimiento.
Además, la justicia tampoco llega de forma limpia. Stephen pierde su admisión a Yale tras la denuncia de Wrigley, pero Oppenheimer deja claro que buscaba algo más realista que ejemplar: «Quería deliberadamente que la justicia se percibiese como algo ‘incompleto’, que no siempre es ‘perfecta’. Creo que así es en la vida real». Las confesiones circulan, las traiciones se superponen y el grupo de amigos termina reorganizándose alrededor del daño, no de la lealtad.

El salto a 2015 convierte la boda de Bree en una bomba de relojería. Stephen, incapaz de tolerar que otros salgan ilesos, empieza a exponer secretos frente a todos. «No puede evitar la compulsividad de quemarlo todo», explica Jackson White en el mismo medio. Lucy, consciente de quién es, decide marcharse con él igualmente. El abandono final en la gasolinera desemboca en una risa inesperada. Para Van Patten, ese instante es revelador: «Por fin ve lo absurda y ridícula que es esta situación». Y Oppenheimer añade: «Todas las mentiras, todos los secretos, salieron a la luz, y ella sigue viva. Al final, todo irá bien».
El cierre no es positivo para todos, pero sí es honesto con los personajes. Lucy sola al amanecer no representa una victoria romántica, sino la posibilidad de romper el ciclo. Después de tres temporadas de mentiras, ‘Tell Me Lies’ termina ofreciendo algo inusual por una vez: claridad.
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La noticia
El final de ‘Tell Me Lies’, explicado por su creadora: «Quería que la justicia se percibiese como imperfecta, porque así es en la vida real»
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Belén Prieto
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Escrito por Redacción Terra FM
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